Peliculón. En mayúsculas. PELICULÓN, pues. Seguro que la habéis visto, pero sinó, miradla. Y a una gran película la acompaña uno de los mejores soundtracks que me vienen a la cabeza. Suenan, entre otros, Iggy Pop, Brian Eno, Primal Scream, New Order, Blur, Pulp, Letfield (los veremos al FIB), Joy Division, Underworld…
No tiene mala pinta, ¿eh?. Y por supuesto, suena este genio, en una de sus mejores canciones. Lou Reed, en Trainspotting.
Esta entrada, de la sección Fotomúsica, viene con historia, relativamente reciente.
Hará cosa de 1 mes, mes y poco. Tras un día de celebración completa, con almuerzo, comida, cena, todo bien aliñado con cerveza y gintónic, me tiré el órdago y no dejé nada a medias. Si se sale se sale.
Así que después de cenar, con algunos soldados caídos, en sus casas, convalecientes, unos cuantos valientes seguimos con la batalla. Todo bien, incluso tocaron las 4 de la madrugada. Pero el estómago, o todo lo que almacene deshechos de por ahi abajo, dijo basta. Así que tuve que retirarme, en solitario. Me tocó coger un taxi, y la sangre que quedaba en mi alcohol propició lo siguiente. Llamo a un taxi, lo espero bajo la fría y ausente de baños publicos noche, y finalmente éste llega.
Y tenía dos peticiones para el taxista. Una que me llevara a casa. Y dos, y más importante, que me pusiera The Passenger de Iggy Pop. Siempre he imaginado esa canción apta para un momento como aquel. Copiloto, la noche, la ventanilla, beodo. El flipe que es ir mirando las luces, el cielo y demás, con el coche en marcha y un buen colocón encima. Por desgracia no tenía la canción, de hecho ni sabía de que le hablaba pese a mi alegre interpretación. A cambio me puso una himno como es Macarena. Al menos llegué a casa a tiempo para no manchar nada, y con una historia para contar.